Flechas abrumadoras
que asesinan el alma,
negros duendes dormidos
que despiertos planean:
aquello, eso, esto.
Infectos gestos de amabilidad
acorralan la mente
Sin posibilidad
de caracola.
Reposa la mediocridad
en telas de seda,
en el gris de la luna
y en la media sucia
que cuelga de tus rutinas.
Son de temer las buenas costumbres,
el recto vivir,
los santos modales.
Es para no mirar la humillante
ceniza que cae a nuestro alrededor:
las flechas, los duendes, los gestos.
La media debe parecer aseada.
*Adriana Comán.

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